Patrones polares especialistas: hipercardioide y subcardiode

Por March Henshall

Como ya repasamos en un post anterior, la directividad de los micrófonos se clasifica fundamentalmente en tres categorías: omnidireccional, unidireccional y bidireccional. Dentro de estas tres categorías, hay una serie de patrones de directividad diferentes que se representan en gráficos,  conocidos como “patrones polares”. Los tipos más comúnmente conocidos son el cardioide y el supercardioide. Para una gran cantidad de aplicaciones, con estos dos tipos podrás llegar muy lejos, pero ¿qué ocurre cuando los requisitos de tu aplicación son más específicos?

Las diferentes ventajas y desventajas de estos patrones polares están bien documentadas, pero algunas de las variedades menos conocidas generan a menudo malentendidos. En este post aprenderás acerca de dos de las opciones menos conocidas disponibles en el mercado y sobre algunas de las aplicaciones para las que están más indicadas.

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Hipercardioide:

Un micrófono hipercardioide es como un supercardioide,  pero más afinado. El ángulo de captación frontal es aún más cerrado y concentrado, lo que da lugar a un mayor rechazo del ruido no deseado y de realimentación. Para orientarte: el ángulo de captación típico de un micrófono supercardioide es de unos 115 grados, mientras que el de un hipercardioide puede reducirse a 105 grados. Esta concentración especial es muy beneficiosa cuando trabajamos en entornos de escenarios muy ruidosos, en los que tener sonidos no deseados colándose en nuestro micro puede resultar un verdadero dolor de cabeza. Controlar estas intrusiones es imperativo en un escenario ruidoso porque, si se deja sin probar, puede dar lugar a un sonido disperso y poco concentrado, o lo que es peor, a realimentaciones. Cuando se usa correctamente, un micrófono hipercardioide es tu mejor defensa contra sonidos problemáticos del escenario gracias a su rechazo superior fuera del eje.

Sin embargo, hay que tener en cuenta lo siguiente:

1.- Puesto que los micrófonos hipercardioides son tan directivos, requieren de técnicas microfónicas muy precisas. Incluso más que los supercardioides. Si un cantante se sale del eje de captación, el funcionamiento del micrófono cambiará y esto puede afectar negativamente a la calidad del sonido. En otras palabras, más vale que tu cantante mantenga el micrófono apuntando a su boca…

2.- Como ocurre con los micrófonos supercardioides, una directividad más ajustada en la parte frontal del micrófono tiene un impacto en la sensibilidad del micrófono a sonidos que provengan de detrás. Mientras que un patrón polar cardioide es lo menos sensible a sonidos que vengan de detrás (180 grados fuera del eje), un micrófono supercardioide es lo menos sensible a 125 grados y un hipercardioide a 110 grados. Necesitarás tener esto en cuenta a lo hora de ubicar los monitores de escenario.

También, la sensibilidad de un micrófono hipercardioide a sonidos que vengan desde atrás es mayor que la de un supercardioide, lo que significa que necesitarás prestar especial atención a cualquier sonido que provenga de delante del cantante o de la fuente sonora en cuestión.

3.- En muchos micrófonos hipercardioides existe la preocupación de que se produzca demasiado “efecto proximidad”. Aunque pueda ser el caso de muchos micrófonos del mercado, la cápsula KSM9 de Shure usa un elemento de doble diafragma, que mantiene el efecto proximidad bajo control.

Subcardioide

A veces llamado “cardioide amplio”, el subcardioide es más bien un patrón polar raro. Su directividad es,  de hecho,  bastante parecida a la de los omnidireccionales, pero no del todo, lo cual da lugar a un sonido abierto y muy natural, ideal para actuaciones con volúmenes de escenario bajos en las que se precisa un sonido más orgánico. Los patrones polares subcardioides son,  además,  mucho menos susceptibles al efecto proximidad, especialmente cuando se combinan con elementos de doble diafragma como el del KSM descrito más arriba. Sin embargo, son más susceptibles a realimentaciones. Cuando pienses en utilizar un subcardioide, relaciónalo con conciertos de tipo acústico a volúmenes bajos.

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Un micrófono de dos mitades

Cuando se comparan el uno con el otro, los patrones polares hipercardioide y subcardioide son “como el día y la noche”. Tenemos uno que es perfecto para escenarios ruidosos y otro que es el más indicado para conciertos tranquilos. ¡Combina ambos y tendrás un micrófono super versátil en tus manos: el KSM9HS!

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El KSM9HS es un micrófono de condensador multipatrón. Con un simple conmutador podemos tener un patrón polar hipercardioide o subcardioide.

En modo hipercardioide, el KSM9HS ofrece la sensibilidad y la respuesta en frecuencia de un micrófono de condensador, con un reducidísimo riesgo de realimentación. Incluso cuando usemos monitores in-ear para reducir el riesgo de acoples, el KSM9 puede ayudar a entregar una mezcla más limpia y de mejor sonido,  gracias a reducir intrusiones no deseadas.

En modo subcardioide, el KSM9HS toma la calidad de un micrófono de estudio, lo cual es posible gracias al volumen más bajo en el escenario y a la reducción del riesgo de acoples. La reducción mínima de sensibilidad a sonidos que vienen de atrás de un micrófono subcardioide es suficiente para controlar la realimentación en un concierto a bajo volumen, mientras que permite beneficiarse del tono natural de un micrófono menos directivo y que ofrece un efecto proximidad casi nulo

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¿Cuál es tu técnica?

Aquí lo tienes: dos diferentes patrones polares que abren camino más allá de los omnidireccionales y los cardioides. E incluso puedes ponerlos en práctica usando un sólo micrófono. ¿Has utilizado alguna vez los patrones polares comentados en este post? ¿Te han sacado alguna vez de un apuro? ¡Cuéntanoslo dejando un comentario!

Contenido adaptado de este artículo.

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